He aquí el hombre: Father John Misty en I Love You, Honeybear

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Hay discos de hundimiento. Discos que son como ver un barco irse a pique: hermoso, trágico y ridículo. Derrotando primero y alzando proa después para decir adiós. Desde ahí saludaron gente como Randy Newman (“Bored in the USA” es hija bastarda del cantautor con la mente flotando en vitriolo), Warren Zevon o Neil Young, todos ellos de un modo u otro resonando entre el barroco set sonoro de “I Love You, Honeybear”.

Segunda, y nueva, entrega del destartalado universo de Josh Tillman en su alter ego de Father John Misty, combina melodías de la Costa Oeste, luminosas y vitalistas con textos sórdidos, de farsesco narcisismo ahora e implacable honestidad sin maquillar luego. En el cabe incluso una narcótica pieza de electrónica casera, que en su paradójica presencia no desentona en el caos vital del músico, en su relato de la vanidad propia y la futilidad ajena, ni en el lujuriante acabado de un disco lleno de vientos y pianos, coros angelicales y guitarras acústicas, de energía y oscuridad vital que suena, sinestésicamente hablando, como cristal sucio y rayado.

Una comedia sin gracia, una tragedia ridícula, tristeza, amargura y cinismo dándole la mano a la confesión y la herida en melodías vitalistas o que derriten. Tillman (o Faher John Misty, nuca se sabe quién es cual) se vale del country ácido, de su voz capaz de vender cualquier cosas y de su facilidad para las construcciones pop y se tira a la vía, empujándonos de paso. En eso también recuerda a Randy Newman.

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País en ruinas: Hurray for the Riff Raff, Small Town Heroes

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Small Town Heroes, el quinto disco de  Alynda Lee Segarra, porque ella es Hurray for the Riff Raff, suena al sur tras la gran ola; a los restos de naufragio tierra adentro, a historia del vecindario, a tipos con los que me crucé y a lo que me contaron y también a lo que viví. Porque, y es algo que no sucede con mucho de los nuevos artistas folk, a Alynda Lee Segarra te la crees. Ella es lo que canta. Su gesto adusto, su mirada feroz y su cuerpo menudo y nervudo son sus canciones.

Y esa voz, claro, esa voz como espectral y desganada, susurrante y lúcida que estremece en ‘The Body Electric’, donde canta eso de que “el mundo entero canta, como si nada fuese mal”, que acompasa el country gospel de ‘St. Roch Blues’ o serpentea irónica entre el honky tonk de ‘I Know It’s Wrong (But That’s Alright)’ o brinca en el bluegrass de ‘Blue Ridge Mountain’. Una voz, que suena como si su dueña jamás fuese a mentirte; tal vez si a mancarte al sacudirte con la verdad, pero nunca a mentirte.

Más country y menos blues, pese a ser un disco del delta, Small Town Heroes habla de lugares y personas, habla de Alynda Lee Segarra, como salida de una novela de Joyce Carol Oates, desde los ritmos clásicos, atemporales, del cancionero norteamericano. Música tradicional para el presente, narraciones de una artista itinerante.

Primaveracasiverano: Acid Spring Folk (Disquetera Vol. XVIII)

 

1.Song of the Magician / Tim Buckley

2.Lovin´Day / The Status Cymbal

3.Gentle People / The Flower Pot

4.My Imagination / P.K. Limited

5.Crucify Your Mind / Sixto Rodríguez

6.My Mind at Ease / The Collage

7.I’ll Cry Out From My Grave / Brigadune

8.See My Love / Gentle Soul

9.Walking My Cat Named Dog / Norma Tanega

10.Misty Morning Confrontation / Bill Howdy

11.Nothing Last / Karen Beth

12.Rain Doll / The Serendipity Singers

13.Just Another Day / Midnight Shift

14.You’ve Got To Be Kidding / Dick Campbell

15.Past the State of Mind / Jim & Dale

16.Blood of Oblivion / The Rainy Daze

17.Don’t Hide Your Love From Me / The Folklords

18.Windy / Ruthann Friedman

19.Absolutely The End / Andy Robinson

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Cuando fue verano. Pop Solar (Disquetera! Vol. XIV)

 

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Bittersweet Autumn. América en colores folk (Disquetera! Vol. VIII)

1 Wasn’t Born To Follow The Byrds

2 Where I’m Bound By The Kingston Trio

3 Someday Soon Ian & Sylvia

4 Strangers In a Strange Land Jim & Jean

5 It Wasn’t Just the Morning Bob Lind

6 Reflections in a Crystal World Mimi and Richard Farina

7 Don’t Sing Love Songs (Silver Dagger) Barbara Dane

8 Tell Me The Gosdin Brothers

9 Darcy Farrow Steve Gillette

10 Both Sides Down Judy Collins

11 Second Lovers Song Townes Van Zandt

12 It Shines on You Too Jackie DeShannon

13 Copperfields The Dillards

14 Silver Raven Gene Clark

15 500 Miles The Journeymen

16 By the Fruits of Their Labours The Stone Poneys

17 Who’s Gonna Buy You Ribbons (When I’m Gone) Paul Clayton

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Forajido estoico. El envolvente sonido de JJ Cale (Disquetera! Vol. VII)

1 I’ll Be There (I Youe Ever Want Me)

2 I Got the Same Old Blues

3 After Midnight

4 Devil in disguise

5 Strange Days

6 Cocaine

7 Trubadour

8 Ain’t That Lovin’ You

9 Soulin

10 If You’re Ever in Oklahoma

11 Cajun Moon

12 Bringing it back

13 Carry On

14 Clyde

15 Sensitive Kind

16 Call Me the Breeze

17 Anyway the wind blows

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Publicado en Neville

Se ha muerto JJ Cale y casi ni nos habíamos enterado de que seguía vivo. Quizás esa sea la maldición de los tipos demasiado rectos para su propio bien. Cale era una de esas figuras esquivas del rock americano, hermano del country outlaw y primo del blues rural. Pertenecía al mismo rango de gente como Warren Zevon, aunque menos ácido,  Townes Van Zandt aunque menos maldito, o John Prine, aunque menos anónimo. Era, en definitiva, un músico de canciones, un artesano cuyas grandes éxitos los cantaron otros. Eric Clapton, con quien en 2006 firmaría el conjunto The Road to Escondido, le debe media carrera a sus Cocaine y After Midnight y Lynyrd Skynyrd definieron el rock sureño en base a una versión, inmortal, de su clásico Call me the Breeze.

Aunque, en cierto modo, estas brillantes apropiaciones le solucionasen eso de la posteridad (y también aquello de los royalties) todas parecen otra cosa cuando se las escuchas al propio Cale, con su acento arrastrado, dormilón, de Oklahoma. Como el gran Merle Haggard, Cale era un oakie, orgulloso oriundo de ese estado que duda entre el medioeste y el sur e integra ambas tradiciones. Ahí está, otra vez, el country blanco y el blues negro; y ambos reverberan en la guitarra de Cale y en su voz. Sigue leyendo