Viejo Garage: More of The Satelliters

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Este More of The Satelliters de, bueno, de los Satelliters, parece estar del revés. Quiero decir… la mayoría de los discos tienden a agrupar sus mejores armas al principio, en esa hipotética Cara A, y luego, cuando ya se tiene al oyente cautivo pues deslizar un poco de relleno. More of The Satelliters hace casi lo contrario. Empieza muy bien, es cierto, aunque ‘You Turned in My World’, con su infeccioso órgano es un poco demasiado familiar. Un corte de garaje revival clásico, en todo caso.

No quiero decir que se dedican a colocar descartes uno tras otro, sino que todo avanza con familiaridad. Una escucha sin sobresaltos, donde cada canción sigue a la siguiente como podría seguir a otra. Todo bien, para ponerlo de fondo y menear un poco la cadera. Ritmos sudorosos, cortes clasicotes, aceleraciones y desaceleraciones, armónica y Farfissa. Ninguna canción que te haga pararte y volver a ponerla, nada tan excitante como para preferirlo a, por ejemplo, aquel ‘It’s All Hashish’ de hace ya una década.

Entonces ‘It’s Gotta Be You’ te pega una sacudida. Se parece a lo de antes, pero hay algo más. Esos coros costa oeste, ese regreso del órgano y el fuzz,esa batería…tienes que ser tú. A partir de ella el disco es otro, como si se concentrase. Su últimos cuatro cortes, insuperable cada uno de ellos, conforman un demoledor sencillo, a dos canciones por cara donde los Sonics se saludan con los Seeds, donde reina la hipnótica ‘I’m Up to Find’ y donde estos alemanes, veteranos de la escena garagera desde los 90, se definen como aquello que son, como aquello que fueron las bandas que invocan: reyes del formato breve.

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The Wicked Whispers: Mapas de los místico

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Comenzar un disco, y más un disco tan tremendo, con una canción que es en realidad un remake tiene algo de  extraño. ‘Chronological Astronaut’ dialoga directamente con el ‘Artificial Energy’ de los Byrds psicodélicos del 68.  Pero no es una versión, es otra cosa; una especie de apropiación, una declaración, incluso. “Allí no cuenta el tiempo”, dice el astronauta cronológico. Los Wicked Whispers son una rareza incluso en el universo de los grupos retro:pertenecen al ahora solo nominalmente, pero su lugar es allí donde no cuenta el tiempo.

Maps of the Mystic es la muy esperada concreción en LP de una banda de prodigiosos singles, alguno como la mesmerizante ‘Amanda Lavender’ aquí incluido, y es, otra singularidad, no un disco retro, sino un disco de su época: la segunda mitad de los 60. Hay más discos así, es cierto, pero este sería una de los buenos de verdad en un quinquenio prodigioso. Maps to the Mistyc suena genuino, fácil, las canciones no se suceden, fluyen en un amnios lisérgico y acogedor, con una continuidad cristalina de la cual es partícipe la rica imaginería, ácida y misteriosa, de sus letras.

Psicodelia, algo de sunshine pop y baroque, orientalismos y jazzismos, Costa Oeste y Mod, Love y The Move, intrincadas melodías vocales, instrumentaciones delicadas que mecen canciones que, con alguna excepción (la balada ‘I’d Follow You Anywhere’ que tiene una vibración familiar a Sixto Rodríguez en la música), no se apartan de la duración de singles, de eso tres minutos mágicos que son la perfección pop, esa que cruza todo el disco y que brilla, deslumbrante, en ‘Paper Dove’ o ‘Medusa’, cabalgando sobre la personal voz de Mike Murphy.

 

Psicocumbia!: Sonido Gallo Negro en… Sendero Místico

Publicada en Mas 24: http://www.asturias24.es/secciones/musicas-1/noticias/la-cumbia-del-sendero-mistico/1421278978

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1966. Perú. Una banda de música llamada Los Destellos va a cambiar el sonido de la música popular sudamericana. Enrique Delgado, su líder, enchufa la guitarra eléctrica, aprieta el pedal de la distorsión y un infernal fuzz da nacimiento a la cumbia psicodélica. Un par de años después, una vez recopiladas las canciones con las que habían enloquecido a un país en un larga duración el fenómeno se extiende y su mixtura de ritmos tradicionales y acidez se convierte en el sonido de las orquestas de los 70 hasta que, ya entrando en los 80 los distintos ritmos se unifican bajo el nombre de música chicha.

Popular, hipnótica y bailable, la chicha se ha venido reivindicando en diferentes reediciones y recopilatorios en los últimos tiempos. Pero también por grupos como los ya veteranos Chico Trujillo, los infecciosos Los Chinches, Ondatrópica, orientados al latin, Frente Cumbiero, con inflexiones electrónicas o los mexicanos Sonido Gallo Negro, más tendentes a lo alucinado que ningún otro grupo de este u otros estilos pansudamericanos, tremendamente vitales y activos frente a la anglosajonia dominante.

La propuesta de Sonido Gallo Negro, que más que banda es un colectivo, es la de recuperar un sonido singular y extravagante, llevando sus estructuras repetitivas a un punto de trance psicoactivo mediante performance esotéricas que mezclan ritualismo y hedonismo. Misas selváticas al compás del órgano Farfissa y el theremin, encamado con el rimo cumbiero en cadencias circulares, infecciosas y embriagadoras.

Primero en Cumbia Salvaje y ahora en Sendero Místico, toman el legado de Los Destellos y de las propias orquestas mexicanas de los 70, lo bañan en ácido y lo llevan por senderos art-pop, mirando de reojo al tropicalismo y la propia tradición psyche y garagera sudamericana para, así, actualizar y simplemente recrear la especificidad de un sonido popular y crudo, festivo y sudoroso capaz, como se ve desde la portada, de derretirle a uno el cerebro y colocarle en un lugar mítico, fuera de cualquier realidad, a través de un manifiesto estético.

https://www.mixcloud.com/LaEsbilla/sonido-gallo-negro-sendero-m%C3%ADstico-ep/

En el campo espacial: Alfa 9. Gone to Ground

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Gone to Ground comienza con un corte que parece fugado de otro disco. ‘El Morocco’, con su ritmo de cabalgada te mete de un empujón en un westernq ue enseguida cambia de tono. Los ecos morriconianos se vuelven campestres al contacto inmediato con el legado melódico/melancólico de los Byrds. La película, entonces, se convierte en un agradable viaje de country-rock espacial, menos etéreo que, por ejemplo, los de los Beachwood Sparks, aunque estos sean palpables en ‘Seedles’ o ‘Ferry Song’. Alfa 9, que son de Stoke-on-Trent, y no de la soleada California

Mecido y agitado, alternativamente, el disco viaja cómodo por el oído y hasta deja ecos perdurables como la sanadora ‘Into the Light’. Luego se endurece durante un buen tramo, entre guitarras intrincadas y unas sonoridades donde los ‘Dillars’ o ‘Hearts and Flowers’ son amenazados por una posturas más ruidistas que acercan el conjunto, vía Costa Oeste siempre, a los escoceses Teenage Fanclub del estupendo Songs From Northern Britain. Una curiosa influencia de ida y vuelta… y vuelta e ida, y así.

Jacco Gardner te invita al Cabinet of Curiosities

Publicado en Mas24

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Jacco Gardner bien puede ser un muchacho holandés de veintitantos años afectado de severa melancolía, o bien un viajero espaciotemporal de la cultura del ácido atrapado en mitad del trayecto de vuelta, tras haber grabado un disco perdido junto al Donovan de la época del Sunshine Superman.
Su camarote de curiosidades ofrece, tras penetrar el entramado baroque de la inicial ‘Clear the Air’, exactamente aquello que su prometedor título insinúa: un recorrido por un paisaje íntimo de belleza intrincada y cristalina, mitad onirismos, mitad… más onirismo.

Las canciones son como pájaros raros que descansan en los instrumentos más estrafalarios, los cuales tejen cojines de sinfonías de pop en miniatura, como ‘Puppets Dangling’, que te agarran en un escucha en bucle. Un tienda de rarezas atemporal con un mucho del folk psicodélico británico y elementos que lo hermanan con el sunshine pop, en especial de esa joya que es el Past Tense de Saggitarius.

Grabado de modo absorbentemente personalista por Gardner, conducido por su hilo de voz enigmático, desciende en espiral hacia la tristeza burlona de juguetes como ‘Chameleon’ o ‘The Ballad Of Little Jane’, pero poseedor de una imaginería levemente perversa, con ese oscuro reverso que los sonidos cristalinos siempre parecen disimular.

Coda: a modo de complemente se recomienda la escucha del proyecto paralelo de Gardner junto a la cantante española Miri May donde, disfrazado de productor/demiurgo, se lanza al garaje-psych de menos de tres minutos en joyas como su versión de ‘You Are My Angel’ de los mexicanos Los Monjes.

Estructuras solares: Temples

Publicado en Mas24

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2012, estos muchachos se formaron en 2102. En una escucha a ciegas, camuflados en algún recopilatorio de oscuras bandas de la primera psicodelia, perdidas en la noche de los tiempos del LSD, nos los tragaríamos como si fuesen de 1968. Y tan felices.

Temples son la nueva vieja psicodelia, más accesibles y con menos querencia por lo progresivo que, por ejemplo, los australianos Tame Impala, aunque compartan influencias krautrock. Un puñado de singles seductores no los venían anunciando desde el mismo año de su fundación, pero este puñado de muchachos bellos, imberbes y escuálidos de Northamptonshire, eclosiona de verdad en un disco líquido, enigmático y luminoso: Sun Structures.

Tras su estupenda portada, una de esas que invitan a entrar y aseguran un universo fabuloso, encontramos psicodelia atemporal, suave y acariciante, con algo de baroque a lo The Left Banke, que envenena desde el prodigioso primer corte, ‘Shelter Song’ cuyo título es ya una promesa, y va subsumiendo entre estructuras repetitivas, capas de guitarras, ecos de batería, voces de mantra espectral que alcanzan el grado de hipnosis en la muy Donovan  ‘Move with the Season’, campanillas y palmas, porque ya se sabe que cualquier disco que incluya palmas, es mejor.

Abierto a la experimentación, siempre ligera y juguetona, e incluso con ramalazos glam que guiñan el ojo al primer Marc Bolan, como los de ‘Keep in the Dark’, nunca llega a cansar pese a una duración considerable, unos cincuenta minutos, quizás porque es en primer lugar un disco de canciones, intrincadas, cierto, pero que funcionan maravillosamente en solitario, pieza a pieza como retazos aparecidos en el presente de la maravillosa tradición psyche británica, que cita con elegancia a luminarias como Small Faces o The Zombies, pero que en realidad juega en la liga secreta de unos Wimple Winch o unos Velvet Fogg. Incluso puede oírseles como una contrapartida, enlazada por los con ecos compartidos de los Byrds, de la banda norteamericana de country cósmicoBeachwood Sparks.

Primaveracasiverano: Acid Spring Folk (Disquetera Vol. XVIII)

 

1.Song of the Magician / Tim Buckley

2.Lovin´Day / The Status Cymbal

3.Gentle People / The Flower Pot

4.My Imagination / P.K. Limited

5.Crucify Your Mind / Sixto Rodríguez

6.My Mind at Ease / The Collage

7.I’ll Cry Out From My Grave / Brigadune

8.See My Love / Gentle Soul

9.Walking My Cat Named Dog / Norma Tanega

10.Misty Morning Confrontation / Bill Howdy

11.Nothing Last / Karen Beth

12.Rain Doll / The Serendipity Singers

13.Just Another Day / Midnight Shift

14.You’ve Got To Be Kidding / Dick Campbell

15.Past the State of Mind / Jim & Dale

16.Blood of Oblivion / The Rainy Daze

17.Don’t Hide Your Love From Me / The Folklords

18.Windy / Ruthann Friedman

19.Absolutely The End / Andy Robinson

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